‘drama queen masoquista’

No es la primera vez que me pasa que estoy aquí, en la misma cama, tapada con las mismas cobijas, escuchando la misma música corta venas con audífonos a todo volumen. No es la primera vez que me pasa, desde que no lo veo más, que estoy aquí, en la misma depresión existencial hundiendo los pequeños logros que he tenido en el intento por olvidarle, dentro del vaso que lleno hasta el tope de lágrimas que brotan cuando me pongo de ‘drama queen masoquista’ a mirar las fotos que se supone iba a borrar el fin de semana pasado.

Faltan quince para las doce, no he podido dormir (como usualmente me pasa) por estar esperando que llegue su mensaje de “buenas noches” que me mandaba cada noche (y que obviamente sé que no va a llegar), porque aún me guardo la esperanza y porque después de tanto, una de las múltiples personalidades de mi conciencia (la sensiblera poco realista y bastante cutre, que basa sus pensamientos en películas y novelas) me hace ilusiones pendejas de que esas cosas de película dramática romántica también me van a pasar a mi.

 Pero no crean que esto ha sido siempre así, porque aunque ya se me está haciendo costumbre quedarme hasta tarde lamentándome de lo que pasó y de lo que no, antes de esta etapa de infinita decepción a mi aporreada vida amorosa, viví la etapa de “- ¡Uy no! Gracias a Dios pude darme cuenta del canalla con el que estaba” y de “- !Uy no! Por fin me liberé de tanta porquería en esa relación, mejor no saber nada más de él… Bloquear, bloquear… borrar foto… borrar foto, bloquear, bloquear… eliminar comentario, eliminar foto… Botar peluche, pulsera, collar, blusa… Ay no, esta me gusta, la voy a usar para estar en la casa, pero nada más… Lo odio.”

Son las doce y quince, llevo puesta la blusa que me regaló y que no boté porque me gusta, tengo un papel higiénico a medio acabar y la nariz pelada de tanto sonarme los mocos con lágrimas, estoy escuchando Melendi y todavía no sé porque sigo viendo las fotos que se supone iba a borrar el fin de semana pasado…

Anuncios